Crónica Luke Winslow King y The Pretty Things ("Outono Códax", Sala Capitol, 12/11/16)

Redacción: Angel Cao y Martín AG

Fotografía: Lucía Fernández y Marcelo Saffores

 

 

Todo lo bueno se acaba y se merece un final que al menos otorgue a lo anterior su valor justo. En el caso del concierto que ponía el cierre a la 6ª edición del Outono Códax Festival, no solo retroalimenta positivamente al ciclo de música negra que tuvo lugar en Santiago de Compostela, si no que eleva su categoría y prestigio, que un año más ha superado las expectativas de los amantes del Soul, Rhythm & Blues, Rock and Roll, Blues, Swing, Boogie, Country o Jazz.

Echando la vista atrás, hemos podido disfrutar en el Outono de Lee Fields & The Expressions, The Hellbuckers, Wax & Boogie, Trash-Tornados, Virginia Brown & The ShamelessMartha High y Andhrea and The Black Cats. Toda una selección de grupos nacionales e internacionales, un cartel en perfecto equilibrio entre veteranía y juventud apto para todo tipo de público.

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Este último doble espectáculo de despedida, unió en el escenario de la Sala Capitol a la promesa de Michigan Luke Winslow King y a los veteranísimos del Rhythm & Blues y Rock & Roll The Pretty Things. Ambos sorprendieron a su manera, el primero por su talento compositivo e interpretativo, el segundo por demostrar que una banda tan grande como la británica puede ser desconocida para el gran público.

 

Luke Winslow King

_dsc0173El primer turno fue para el guitarrista, cantante, compositor y letrista americano, escudado por el gran Roberto Luti a la guitarra, Benji Bohannon a la batería y Brenna Andes al bajo. Desde New Orleans, donde se ha asentado y cocinado su deliciosa mezcla de sonidos, se presentó en la ciudad compostelana para mostrarnos su último trabajo, “I’m Glad Trouble Don’t Last Always” (Bloodshot Records, 2016), su quinto álbum de estudio, menos tradicional y ecléctico que el anterior y en el que apuesta por un sonido más contundente donde Blues y Soul cobran mayor protagonismo.

_dsc0060Prácticamente puntual hacía su aparición junto al resto de la banda pasadas las 21:00h de la noche, habiendo salido unos minutos antes a comprobar que todo estuviese perfecto y dar sus primeras muestras de educación y cercanía saludando y sonriendo a un público que ya iba llenando la sala.

Arrancaron con uno de los mejores temas de su álbum más reciente, I’m Glad Trouble don’t last always, marcando su cambio hacia sonidos más eléctricos y con un Roberto Luti que ya daba muestras de que es en gran medida responsable de la frescura de su gran directo, aportando continuas improvisaciones que hacen que cada tema sea diferente. _dsc0113A pesar de su maltrecha mano (envuelta en un vendaje aparatoso), hizo un ejercicio de amor por la profesión y fueron muchas las pinceladas de calidad que nos dejó durante la noche.

Ambos guitarristas están dotados de una impresionante técnica con el slide, pero los grandes destellos llegan sobre todo cuando entrelazan punteos y divertidas réplicas, que profundizan en las grandes virtudes por las que se recuerdan sus conciertos.

_dsc0295Sonaron más canciones de su último LP, base del repertorio escogido para la ocasión, como Act Like You Love Me, On My Way o Esther Please, ratificando su evolución hacia un sonido más sólido pero menos heterogéneo. La salida de su ex-pareja sentimental y de escenario, Esther Rose, reflejada en sus letras cargadas emocionalmente, probablemente también sea una de las causas de este cambio hacia sonidos más bluseros.

Se despidieron con Swing That Thing de su álbum de 2014 “Everlasting Arms”, canción que aprovechó el cantante para homenajear nombrando de nuevo a cada miembro de la banda y hacer partícipe al público en el cierre de su espectáculo.

_dsc0097Temas cortos con las improvisaciones justas, debido en parte a la lesión de Roberto y a exigencias del guion, dieron lugar a un concierto que no se salió del curso en ningún momento, muy ameno y agradecido pero que no terminó de enganchar del todo al personal salvo en los compases finales, en los que a la banda se le vio más suelta. Echamos de menos más variedad instrumental, coros y versatilidad en su música, pese a que ello se vea en cierta medida compensado por la clase y calidad técnica de los artistas.

Para terminar, solo destacar que tras el concierto el cantante estuvo al menos un par de horas atendiendo a quien se quiso acercar al stand donde destacaba su último álbum, haciendo todo un alarde de humildad y elegancia tras dar paso a unos grandes del Rhythm & Blues y Rock and Roll británico:

 

The Pretty Things

dsc_0088Inmersos en la gira de presentación de su último trabajo y el número 12 de la banda, “The Sweet Pretty Things (Are In Bed Now, Of Course…)”, publicado en 2015, se dejaron caer por Santiago dos eminencias en esto de la música, Dick Taylor y Phil May, miembros fundadores de la banda y más de 50 años sobre los escenarios, influencias de grupos históricos y protagonistas de obras y hechos que crearon precedentes para las siguientes generaciones. Acompañados de la mejor forma por el veterano Frank Holland (guitarra y armónica), que lleva con ellos más de 25 años, y por dos músicos jóvenes de un talento espectacular, George Perez al bajo y coros y Jack Greenwood a la batería.

Dilatada carrera y trayectoria de altibajos, con parones y cambios de formación, trabajos sobresalientes y otros que pasaron desapercibidos, pero con un seguridad y solvencia tras su más de medio siglo de experiencia que impresiona en directo.

_dsc0633A las 22:40, diez minutos después de la hora prevista, hizo aparición la banda londinense con Phil y sus maracas a la cabeza. Entre saludos y aplausos vinieron los primeros problemas técnicos de la noche, que afectarían a las voces (subsanados de inmediato) y sobre todo al guitarrista principal, con un sonido eclipsado por el resto de la formación hasta casi mediado el concierto.

Presentaron un repertorio clásico, muy rodado y sin sorpresas, repitiendo el setlist de sus últimas actuaciones. Esto se hizo evidente en su cohesión y compenetración, miden tiempos sin hablar y se entienden sin mirarse.

Abrieron con Honey I Need, tema rhythm & blues de su álbum del 65, y continuaron con la primera versión de la noche, Mama, Keep Your Big Mouth Shut, de su “maestro” Bo Diddley.

_dsc0388Sin apenas respiro, Phil cambia maracas por pandereta de media luna para el siguiente tema, Big Boss Man, con un Frank Holland entregado en exclusiva a la armónica. En medio del tema, destaca un momento en el que el que su sonido se une al punteo de Dick para seguir la misma melodía. Pasaron a The Same Sun, canción de su último y notable LP, con un gran sonido y derroche vocal del cantante.

_dsc0397Con una introducción previa, el frontman presentó Alexander, canción de su tercer disco “The Electric Banana“. Hard Rock enlazado con la psicodelia y brutales cambios de ritmo de uno de los temas de la noche, Defecting Grey, extraído de su quizás mejor trabajo y punto álgido de su carrera, “S. F. Sorrow” (Columbia Graphophone Company, 1968), considerada la primera Ópera Rock de la historia y un giro en la trayectoria de la banda, desmarcándose de todo lo anterior. Todo un experimento sonoro e instrumental que ha trascendido en la historia del Rock and Roll. Caerían otras canciones de su obra más representativa, como S.F. Sorrow is Born, She Says Good Morning y I See You.

dsc_0152Tras un repaso a esa etapa de los 70, llegarían homenajes con la acústica de Dick Taylor a pleno rendimiento y el sonido completamente restaurado, idóneo para versiones de clásicos que no suelen faltar en sus citas, como el I Can’t Be Satisfied de Muddy Water, slide en mano, Little Red Rooster de Willie Dixon, You Can’t Judge A Book de Bob Diddley o el Blues for Robert Johnson, delicioso blues compuesto a modo de homenaje y en el que de nuevo Frank y su armónica tomaron protagonismo y fueron aclamados.

_dsc0664Turno para Don’t Bring Me Down, R&B enérgico y uno de sus temas más reconocidos, continuando con una versión de Mona, de nuevo de Bo Diddley, añadiendo maracas y armónica a la canción más larga de la noche, con cambios de protagonismo instrumental y sobre todo un espectacular solo de batería de casi 5 minutos, con un Greenwood en trance, sus compañeros admirándolo y Phil fuera de escena bajo los coros de un público al ritmo deWho do you love!”. Tras este derroche de energía con baqueta por el aire y bombo desencajado incluido, volvieron al riff del tema con el regreso del cantante y lo finalizaron ante un público entregado.

_dsc0454Tomándose un respiro, aprovechó para presentar a la banda y volvieron a la carga con la psicodelia en L.S.D. (Get the Picture?, 1965), la banda echando a volar con improvisaciones y alargando el tema antes de los bises.

Y tras el descanso de rigor, pusieron punto y final con la cover de Roadrunner de Bo Diddley (como no) y terminaron con Rosalyn, de su álbum del 84. Sobre las 00:10h concluyó un espectáculo de hora y media de repaso de un trocito a historia del Rock and Roll y R&B.

_dsc0717The Pretty Things siguen en forma, no tan salvajes pero manteniendo su personalidad intacta. Carácter, veteranía y sobre todo una actitud muy profesional que hace que el público pueda seguir disfrutando con su música tras todos estos años.

Un cierre de Outono Códax a la altura, como se merecía, tras una apuesta importante por música de calidad y una variedad, que sin perder la línea marcada por el festival, abarca géneros musicales para muchos paladares. Toda una experiencia y oportunidad de conocer a figuras y bandas de nivel nacional e internacional, consagradas o no, con más o menos trayectoria, pero todas con la buena música como factor común.

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