Crónica JULIÁN MAESO en la Sala Riquela (Santiago de Compostela, 17/03/17)

Redactor: Marcelo Saffores

Fotografía: Pixelín Photo

 

Realmente nunca pensé que volvería a escuchar una banda que tocara aquella música increíble que tocaban las bandas en los piano bar o discotecas, donde la gente iba principalmente a bailar. Ha corrido mucha agua bajo el puente y aquellas viejas y hermosas costumbres han caído en el olvido. Claro, no contábamos con Julián Maeso y su grupo, presentando un disco y tocando las canciones con la misma devoción que lo hacían los músicos de los 70´s y los 80´s cuando el propósito principal era tender un puente entre los que tocaban y los que querían pasar un buen momento.

Un anticipo de lo que estaba por venir en la noche del Riquela, eran los instrumentos que aguardaban en silencio a que se encendieran las luces. Un órgano Farfisa y un piano Rhodes. Ya se, alguien puede preguntarse, ¿que tienen de extraño estos dos instrumentos?… después de todo, son un órgano y un piano. Pues no. Lo que tienen es el sonido. Ambos tienen un sonido único que identifica musicalmente al estilo de aquellas grandes bandas de rock, soul y música disco.

Tal vez por eso, porque quería decirnos de que iba a ir el show fue que atacó con “A song for you” la bellísima canción que compuso Leon Russell para su primer álbum en 1970, y que desde entonces han versionado tantos y tantos artistas.

A partir de allí desgranó íntegramente el nuevo disco “Somewhere somehow” (Legacy/ Sony Music, 2017)  , que completó con cuatro canciones de los discos anteriores. Parapetado detrás de los teclados al mejor estilo de los teclistas de antaño como Rick Wakeman o Jon Lord, siguió, tocando ”Leave it in time” del disco “One way ticket to saturn” (Sony Music, 2014)) y a continuación “Long winter drama”.

Con estas dos canciones imprime al show un ritmo frenético que intenta contagiar desde el escenario a la audiencia. Hay que agradecer a Julián ese enorme esfuerzo, que humildemente, creo que no fue correspondido por el público como debiera haberlo hecho. No porque a la gente no le gustara lo que estaba viendo y oyendo, todo lo contrario, a la “peña” se la veía super conforme y conocedora de lo que se estaba representando, solo que faltaba ese punto de feedback que necesita cualquier artista, y de verdad, que Julián Maeso lo merecía porque se lo curró.

A continuación abandona por dos canciones los teclados y se cuelga la guitarra, demostrando además, ser un músico multifacético capaz de esbozar su virtuosismo en cualquiera de los instrumentos.

“No earthly paradise” y “The Road less travelled” son dos canciones del último disco que proponen ese viaje en el tiempo del cual hablaba al principio, que desembocan en “Before they leave” , una balada con la cual llegamos al primer punto de giro. Pausa, melodía y el artista cantando como para los amigos.

“I wonder and wander”, “Riding the stars above” y “It’s been a hard day”, forman un segmento en el cual el artista vuelve a su intención primera de lograr que el publico vibre del mismo modo que lo está haciendo la banda. En este punto el esfuerzo se ve compensado, al lograr que la “peña” coree en un final interminable y lleno de ritmo el estribillo de la última canción.

A partir de “Back to me back to you”, ingresamos en el último sector del show. Un show que nunca se apartó de una línea técnicamente perfecta y profesional. Los músicos que secundan a Julián son gente que a toda luces se los ve de gran calado y profesionalidad.

Le siguen “Someday maybe someday” y “I must have been dreaming”, dos canciones preciosas llenas de esa reminiscencia de los 70´s, apoyadas fundamentalmente sobre el denso sonido del órgano.

La siguiente “Keep on striving”, una canción con toques de las viejas baladas de Dylan, propone uno de los momentos en los cuales Julián Maeso se suelta y se divierte, comenzando a cantarla imitando al gran maestro del folk.

“It can’t be true”, “Hanging on a wire” y “You gotta” cierran el show sonando en un nivel altísimo con extensos solos de órgano y sintetizador para disfrute de la audiencia que casi al finalizar la presentación, pareció despertar.

Estoy seguro que con la visita de Julián Maeso, hemos tenido la oportunidad de ver y oír a uno de los grandes músicos del panorama actual del soul y el folkrock. Ojalá vuelva pronto.

 

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