Crónica MARCOS COLL & STEFANO RONCHI en la Sala Riquela (Santiago de Compostela, 30/03/17)

Redactor y fotografías: Marcelo Saffores

“Toda la música en una caja de armónicas y seis cuerdas de guitarra”

Marcos Coll y Stefano Ronchi presentaron en Galicia su último disco “Street Preachin´” (Gaztelupeko Hotsak, 2017), en tres shows que se llevaron a cabo en A Coruña, Santiago, Rianxo y Ourense. A primera vista forman una extraña pareja; uno ensimismado con sus armónicas y el otro en su guitarra y adminículos de percusión; al final son como dos piezas que encajan perfectamente.

Llegaban precedidos de una importante reputación, tanto individual como en dúo. El disco ha tenido muy buena crítica y la gente, como era de esperar, llenó la Sala Riquela, para asistir a un nuevo espectáculo de blues. Claro, se puede pensar que ya es mucho el blues que esta pasando por Santiago, y es cierto. En los últimos tiempos han llegado gran cantidad de artistas, pero la realidad es que Santiago ha sabido administrar y seleccionar los, y como en éste caso, ofrecer a su publico un espectáculo diferente, inédito y lleno de magia y sorpresa.

Marcos Coll, considerado un hijo de la tierra, es un hombre lleno de humildad y empatía que no necesita más que hacer sonar sus armónicas para “meterse a la audiencia en el bolsillo”, como se decía antes.

Sin un plan determinado, sin setlist, Marcos y Stefano suben al escenario y a medida que le toman el pulso a la gente, van desgranando las canciones del último disco y una lista de viejos éxitos, que no hace otra cosa que arrancar aplausos y ovaciones al final de cada tema.

La música es un arte donde el mayor porcentaje corresponde al talento natural que aporta el artista y el resto – lo menos, en mi humilde opinión- a los recursos técnicos e instrumentales que puedan secundarle.

Marcos Coll deposita una pequeña caja a su derecha, sobre una silla que descansa sobre el escenario. Como si se tratase de un cofre mágico, en aquel pequeño espacio, está contenida toda la música posible y Marcos, cada tanto se vuelve a ella, revuelve y saca a relucir la magia en forma de armónica.

Como dijo alguien del público, “hay momentos en que la armónica suena igual que si estuviera sonando un acordeón”. Y es cierto, porque los recursos técnicos del armonicista son infinitos y toca cada nota como si la saborease, o la mordiese o le diera las formas más inverosímiles que puedan relacionarse entre las notas musicales y la naturaleza. A su izquierda está Stefano, concentrado en las cuerdas de la guitarra y el los pequeños soportes técnicos hechos de un modo casero, con los cuales crea su propia base rítmica, martillando con las puntas de sus pies.

Son dos personajes simpáticos que “bluesean” y deleitan de forma natural. Hablan, beben, cantan y se divierten. Y ya sabemos que cuando los artistas se divierten, el publico goza y se llena de color. Por encima del “blues”, que es la base musical que afrontan, navegan ritmos countries, el hip-hop y afroamericanos.

She’s got it”, “My last pair of shies” o “La Mujer del capitán”, son canciones que difícilmente puedan quedar en el olvido de la gente, que vio con holgura, colmadas sus expectativas.

Como corolario queda agregar que hubo tiempo para que Stefano ejecutara un par de temas en solitario, para revelarnos su enorme talento en la guitarra: él también lleva toda la música posible en las cuerdas de su “eléctrica”.

Gracias Marcos, gracias Stefano, gracias por venir a Galicia, por recalar en Santiago y dejarnos el privilegio de haber compartido una noche increíble de música. Que todo es música, lo sé; lo que os hace diferentes es como la cocinan y como la sirven. “Street Preachin” es un disco fundamental.

 

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