Crónica THE REVEREND PEYTON´S BIG DAMN BAND en la Sala Capitol (Stgo. de Compostela, 15/05/17)

Redacción y fotografías:  Marcelo SafforesCoralie Yap-Chine 

Hillbilly: esa música tan desconocida como sorprendente”

Son muchos los conciertos a los que he asistido durante el último año y medio en el marco del blues, el soul, el country y el rock and roll, pero resulta que cuando crees que ya lo has visto todo, aparece la Big Damn Band del Reverendo Peyton para sorprendernos y dejarnos la pregunta “¿queda algo más por conocer en materia de estilos y performances? La propuesta de la noche es Country blues o Roots blues y Bluegrass o Hillbilly.

El “Reverendo” Peyton en guitarras, Breezy Peyton, al washboard y Maxwell Senteney, a la batería salieron a escena en el escenario pequeño de la Sala Capitol, con una concurrencia de público más que aceptable.

Caras conocidas como siempre y una buena cantidad de curiosos, amantes de la buena música y de los buenos shows, estábamos allí para ver esa propuesta tan arraigada en la América profunda pero tan desconocida en este lado del charco. La banda con más de diez años de escenarios y siete discos editados, toca un promedio de 250 fechas al año a lo largo de la geografía de los Estados Unidos, Canadá y últimamente en Europa.

Este músico increíble llegado desde un pueblo del sur de Indiana, despliega su arsenal de guitarras (una National 1930 oxidada cuerpo de acero, una National Trojan de 1934 acústica y cuerpo de madera, y una Gibson acústica reproducción de un modelo de 1929, más las sorprendentes guitarras de tres cuerdas montadas sobre una caja de cigarros y un hacha de leñador). Su esposa toca un Washboard, con un estilo agresivo que le da al show un punto de relevancia que queda en las retinas y los oídos. Para ello se calza un par de guantes de golf a los que ha cosido dedales metálicos en las puntas de de los dedos. Y finalmente el joven Maxwell toca su pequeña batería a la que ha agregado un cubo de plástico de cinco galones equipado con el hardware del tambor.

Así las cosas comienza el show sonando “Aberdeen”, un tema metálico y vibrante que integra su primer disco “Big Damn Nation” de 2006. Ya desde el primer momento el músico nos comunica a que hemos venido allí: a enterarnos de primera mano cómo es la música Hillbilly.

Luego en la línea, continúa con “Something for nothing”, “Front porch trained” y “Pot roast and kisses”, mientras cambia de instrumento según cada canción. Resulta increíble su modo de tocar una guitara y hacer el sonido que harían tres. Con el pulgar, continuamente hace la base rítmica que tocaría un bajo, con los tres dedos centrales toca en modo tradicional, y en el meñique calza un slide que hace una tercera voz en casi todas las canciones. Sus compañero de escena no se quedan atrás. Confieso que nunca había visto en directo a alguien tocando el Washboard, y la verdad es que resulta sorprendente, cómo puede influir y marcar estilo, un instrumento tan folclórico, originado en las zonas pobres americanas, donde cualquier cosa valía para hacer música. Tal vez por eso el batería, lleva también un cubo plástico a modo de tambor, ¿que baterista no ha usado cubos o cacharros para tocar sus primeros ritmos?

Ones bad show” es el primero de los temas que toca de último disco “Front Porch Sessions” (Family Owned Records, 2017), al que siguen “It’s all night”, “We deserve a happy ending” y “Skakey Shirley”, todos del mismo larga duración.

En el ecuador del espectáculo, toca un par de temas en solitario y luego vuelve la banda, ya para encarar la parte final, en la que se dedican fundamentalmente a dejar en evidencia que la música de las montañas, es una música que late muy fuerte y vibra desde el metálico sonido de las guitarras y el washboard.

Born bread corn fed” y “Claps your hands” se suma a “Devils look likes angels” para llegar al cierre del show con una clara demostración de espectáculo. El batería toca un solo con los ojos vendados, mientras Breezy Peyton incendia su “wasboard”, creando una sensación de euforia y admiración entre el público.

Como digo siempre, Santiago de Compostela, nuestra pequeña gran ciudad, siempre tiene algo con que sorprendernos y celebro que haya gente y promotores como Idea Rock. que apuesten por nuestras salas para enriquecernos cultural y musicalmente.

El Reverendo y su banda son gente honesta, orgullosa de sus raíces y dispuesta a llevar por el mundo su música nativa, su folclore y su estilo de vida. Estoy seguro que más de uno de los que estuvimos allí, ya sueña con un viaje por una solitaria carretera atravesando los Montes Apalaches y escuchando a todo volumen al Reverendo Peyton.

  • Información sobre la gira de The Reverend Peyton´s Big Damn Band: Enlace

 

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