Crónica de la II Edición del Festival Internacional de Blues "VILABLUES" de Vilagarcía de Arousa "El Blues se detuvo en Vilagarcía"

Redacción y fotografías: Marcelo Saffores (Todos los derechos reservados)

“El Blues se detuvo en Vilagarcía”

Vilagarcía de Arousa se caracteriza por ser la ciudad que abre la puerta a las mejores playas de la zona sur de Galicia pero también es una ciudad de todo el año porque acoge festivales gastronómicos, ofrece paseos por la zona del puerto y para los aventureros, algunas calas pequeñas desde las que se pueden apreciar hermosos atardeceres.

Por segundo año consecutivo apostó por la música y le hizo un guiño al blues. Mucho tiene que ver en esto el trabajo del armonicista Marcos Coll, que a partir de su proyección internacional ayudó a conseguir números musicales de renombre para vestir el VILABLUES FESTIVAL.

Arrancó el viernes con sesión vermú amenizada por la Vilablues Band; un taller de baile de blues y swing a cargo de la artista Alba Mengüal y un concierto en el escenario de la Alameda con la actuación de Bernard Anderson, Kenny “Blues Boss” Wayne y José Luis Pardo, para acabar en la Peixería con una “Jam Session” de nivel.

El sábado nuevamente a partir del mediodía la cosa fue tomando color con la Vilablues Band en la sesión vermú, para dar lugar sobre la tardecita, a una excelente conferencia acerca de la historia del blues impartida por el escritor sarriano Manuel López Poy, que contó para musicalizar la presentación con el dúo The Suitcase Brothers.

A la noche, pasadas las 10 y media en el escenario mayor, se presentaron los madrileños de Red House y a continuación el plato fuerte del festival: la cantante de Chicago, Angela Brown. Y como broche de cierre, una nueva jam session en la Peixería, que se extendió prácticamente hasta el amanecer.

Hay que decir las cosas claras y felicitar a los organizadores de este evento por el buen hacer en todos los aspectos y la calidad de los números musicales ofrecidos. Sin dudas, es el único camino para afianzar festivales de esta índole y hacer que la marca crezca para los años venideros. Cabe mencionar la buena predisposición del negocio local tanto de servicios generales como de gastronomía que atendieron a los visitantes con generosidad y buenos precios.

Musicalmente hablando, la calidad de los artistas brilló por su solvencia. Los Red House de Espinoza y Simón pusieron a bailar y cantar a la masa que colmó la Alameda con un repertorio que permitió a los músicos lucirse en sus instrumentos y a Jeff Espinoza, hacer gala de su enorme histrionismo para conectar tan bien con un público, que si bien en parte era madera del blues, en parte también era gente local y llegada de las comarcas cercanas atraídas en principio por la festividad en sí.

The Suitcase Brothers, ese dúo maravilloso de voces con guitarra y armónica que toca el blues más tradicional y de raíces que se pueda imaginar, dejó sin aliento a todos los que tuvimos la oportunidad de verlos en acción, cada vez que se presentaron. Víctor Puertas es un armonicista increíble capaz de pedirle a sus armónicas que hagan lo que nunca hicieron y conseguirlo.

Angela Brown por su parte se mostró como lo que es: una cantante fuera de serie sobre el escenario y una mujer empática y sociable a pie de calle, mezclada con la gente queriendo y dejándose querer. En términos musicales, la cantante, que se inició en el gospel de Chicago antes de dar el salto al blues, se deja la piel de cara al público a pesar de su pequeños problemas de movilidad. Baila, canta y arenga todo el tiempo, manteniendo a la audiencia en un tono activo desde el principio hasta el final.

Visto lo heterogéneo de la asistencia y la respuesta del público, no me equivoco si afirmo que después de este VILABLUES FESTIVAL, el blues y la música de raíces negras ha conseguido una buena cantidad de nuevos fans. Y realmente esto le hace muy bien a todos: músicos, espectadores y espectáculo.

Sólo falta abrir un paréntesis a la brillante idea de cerrar las noches con las jam sessions. Felicitar y agradecer a los músicos y artistas que luego de sus actuaciones se allegaron a la Peixería para seguir tocando y permitir a la vez que los músicos locales y aficionados pudieran compartir escenario y piezas musicales con ellos. Vi un par de chavales emocionados tocando junto a los músicos de Angela Brown y acompañando a la vez a la mismísima artista. Una experiencia fuera de serie que seguramente dejará un recuerdo imborrable en todos. Así debe ser la música: para todos. Gracias Vilagarcía por permitir que por tres días el blues se haya detenido en sus calles.

 

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